Tercera vista de Budapest: el día.

Durante mi tercer y último día en Budapest pude recorrer algunos de aquellos lugares patrimoniales de la ciudad que tanto se anuncian en las guías: el barrio del castillo de Buda, el mercado techado y los baños termales Gellert. Tenía un vuelo de regreso a Moscú muy tarde en la noche, lo que me permitió recorrerlos tranquilamente y sin apuro.

Budapest, señales

Barrio del castillo de Buda: Para llegar tomé un bus en la estación intermodal de Széll Kálmám tér. (mi hotel quedaba relativamente cerca de dicha estación). El barrio cercano al castillo de Buda fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978 y ha sido reconstruido en numerosas oportunidades por causa de las guerras. No obstante aquello, vale la pena visitarlo. Sus calles con adoquines y las fachadas de las casas, le dan un encanto especial al recorrido.

Barrio del Castillo de Buda, Budapest

Iglesia de Matías, Budapest.

Iglesia de Matías

Al caminar por la calle Táncsics Mihály u., pude ver el exterior de la iglesia de Matías construida entre los siglos XIII y XV. Transformada en muchas oportunidades con el paso de los años, incluso fue utilizada como mezquita durante la invasión de los turcos otomanos, hoy es uno de los edificios más famosos de la ciudad.

Iglesia de Matías

Detalle del techo de la iglesia.

Detalle del techo de la iglesia.

El Bastión de los pescadores, es otro de los lugares que se visitan. Para mí, fue una total sorpresa, porque nunca había visto fotos de él. Se trata de un mirador que data de principios del siglo XX. En él se representan las 7 tribus fundadoras de Hungría: Jenő, Kér, Keszi, Kürt-Gyarmat, Megyer, Nyék et Tarján. Es un lugar muy bonito y vale la pena detenerse para mirar el Danubio y Pest.

Monumento a los fundadores, Budapest.

Vista del Parlamento.

Vista del Parlamento.

El castillo de Buda: Antigua residencia de los reyes de Hungría, fue construido en el siglo XIII. Sin embargo, el edificio que vemos hoy en día data de 1950, ya que, al igual que el barrio en el que se encuentra, ha sido víctima de numerosas guerras. En su interior hay un par de museos: museo de arte y de Historia de Budapest, que no visité porque privilegié caminar por la ciudad. El museo de Historia de la ciudad queda pendiente para una nueva visita.

Castillo de Budapest.

Castilo de Buda, Budapest

Castillo de Buda, Budapest.

Lo que más me gustó del exterior del castillo, fue la posibilidad de ver el río y los puentes que lo cruzan. Me imagino que con un día soleado, el paisaje debe ser mucho más bonito que durante un día nublado.

El Danubio, Budapest.

El mercado central: inaugurado en 1897, este mercado es, según las guías, uno de los imperdibles de Budapest. La estructura del mercado central de Pest es muy alta, y en él se concentran una gran cantidad de vendedores de productos locales e importados (frutas y verduras). Al ser tan grande, es posible recorrer los pasillos sin chocar con la gente y eso se agradece. Mirando las vitrinas, pude comprobar que los húngaros consumen mucho cerdo, ganso y paprika (o por lo menos esos fueron los productos que llamaron mi atención). Para quienes quieran comprar souvenirs, el segundo piso del mercado tiene negocios especializados.

Frontis.

Frontis.

Mercado central de Budapest, Hungría.

Paprika, Budapest.

Mercado central de Budapest, Hungría.

Conservas de viejos pascueros.

Conservas de viejos pascueros.

Si bien este mercado es citado como uno de los atractivos de la ciudad, no me pareció tan atractivo. Encontré más pintoresco el mercado Fény utcai piac, leer aquíporque lo encontré más auténtico.

Los baños termales Gellert: desde que llegué a Budapest, todo el mundo habló de sus aguas termales. Por lo tanto, decidí que tenía que probarlas (siempre viajo con el traje de baños). Escogí los baños del hotel Gellert, básicamente, porque estaban cerca del mercado central y no me quería alejar mucho de ese sector.

Baños Gellert, Budapest.

Para ir a los baños Gellert desde el mercado central, hay que cruzar el puente de la Libertad.

Para ir a los baños Gellert desde el mercado central, hay que cruzar el puente de la Libertad.

Para ingresar a las piscinas hay que pagar una entrada base que da derecho a un casillero para guardar la ropa. A eso hay que sumarle todo lo que uno no llevó: el arriendo de la toalla (recomiendo usar la del hotel u hostel así ahorran) y la compra de una gorra de baño en caso de que quieran ingresar a la piscina de agua fría. También pueden arrendar un camarín, si quieren más privacidad al momento de cambiarse de ropa y pueden pagar extra por todos los servicios de spa que ofrecen. Yo sólo me bañé en la pequeña piscina de agua caliente que está en el interior, no porque hiciera tanto frío, sino porque descubrí la piscina exterior cuando ya estaba oscuro. Pienso que para el tiempo que estuve, pagué caro, pero la piel me quedó ¡increíble! Sólo por eso, recomiendo este tipo de baños.

Piscina de agua fría. Gorra obligatoria.

Piscina de agua fría. Gorra obligatoria.

Mini piscina termal con 27º.

Mini piscina termal con 27º.

Como ven, en un día es posible visitar muchos rincones de Budapest sin apuros. Por supuesto no me fue posible recorrer toda la ciudad, pero cuando uno tiene poco tiempo para visitar, es mejor seleccionar.

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2 comentarios en “Tercera vista de Budapest: el día.

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